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Además de cambiar la imagen, un corte radical del cabello puede suponer mucho más, y no pocas mujeres lo han experimentado ya en La Rioja. Su paso por la peluquería ha contribuido a acicalar a otras mujeres y niñas a las que el cáncer les ha privado temporalmente de su melena. El pelo de las primeras sirve para confeccionar pelucas personalizadas para mujeres en tratamiento, y todo ello gracias a Mechones Solidarios, una iniciativa impulsada hace tres años por una asociación malagueña de peluquería y con ramificaciones en todo el país.

Ángela Hipólito se cortó el pelo hace apenas tres semanas. Previamente lo hizo su nuera, a quien acababan de diagnosticar un cáncer de ovarios con 34 años y, antes de iniciar el tratamiento, quiso deshacerse de su cabello y donarlo. Ante el ejemplo y la entereza de esta mujer, Ángela no se lo pensó e hizo lo mismo.

Casi tres años tejiendo mechones y autoestimas
Relata su experiencia con lágrimas en los ojos. «Yo daría mi vida por mi nuera; me cambiaba ahora mismo por ella», asegura sin vacilar. «Ella es una luchadora, es fuerte y todo lo que se está proponiendo lo está haciendo. Tiene mucho arropo en la familia, los amigos…», se le quiebra la voz.

Ángela ya ha contado a todas las compañeras de trabajo el porqué de su nuevo aspecto y su hermana también ha seguido el ejemplo. Como dice, «si mi pelo lo puede llevar alguien que lo necesita, me doy por supersatisfecha».

Para deshacerse de su melena se puso en manos de Rosa Martínez, desde hace 27 años responsable de la peluquería del mismo nombre en el número 13 de Gonzalo de Berceo, aunque no fue hasta hace unos tres o cuatro meses cuando se decidió a cortar y reservar el cabello para esta causa solidaria. «Antes guardaba algo de pelo para hacer rellenos para moños» -nos cuenta-, pero a raíz de un programa de televisión donde hablaron de Mechones Solidarios hubo varias personas que pasaron por su peluquería para preguntar si cortaba el pelo para donarlo. Rosa no solo no puso ningún impedimento, sino que de inmediato se informó sobre el proyecto y ya está gestionando su inclusión en la red de ‘peluquerías solidarias’, que suman más de cien por todo el país.

En La Rioja, hasta ahora son tres los establecimientos que colaboran oficialmente con Mechones Solidarios: Tupé (en Bretón de los Herreros, 38), Sonia (Fermín Gurbindo, 10) y OMBU (Purita Ugalde, 10). La pionera fue la responsable de Tupé, Patricia Montoya, a quien se le presentó la oportunidad hace año y medio. «Una chica vino a cortarse mucho el pelo y recordé haber visto el anuncio de Mechones Solidarios en Facebook, así que se lo comenté y le pedí permiso para guardar su pelo para donarlo».

En diciembre pasado hizo un envío de unas diez melenas, entre ellas la suya, y ahora tiene preparadas otras quince para mandarlas a Málaga, sede de la asociación promotora del proyecto. «No te exigen grandes cosas -explica Patricia-. Acumulo el pelo y, cuando tengo unas cuantas trenzas, lo envío por correo».

Las peluquerías participantes se comprometen a cobrar solo 5 euros por el corte de cabello, cuya longitud mínima debe ser de 20 centímetros. Por lo demás, sirve cualquier tipo de pelo (rizado, ondulado o liso) y puede estar tratado químicamente (con tintes, mechas, permanentes…) o no.

Patricia Montoya no vive de cerca el problema del cáncer, pero sí las enfermedades raras, de ahí su inquietud solidaria. «Ésta es mi forma de colaborar, que no todo es ganar dinero…». En septiembre próximo, de hecho, quiere organizar algún evento para visibilizar la actividad de Mechones Solidarios.

Por su peluquería pasaron recientemente dos amigas y compañeras de clase, Sofía y Sonia, de apenas once años. Sofía tomó la iniciativa una vez que su madre le mostró un vídeo sobre la labor de Mechones Solidarios a través de Facebook. «Se lo conté a mi amiga Sonia y, aunque ella no tenía intención de cortarse el pelo, le convencí diciéndole que iba a servir para una persona que lo necesita, y al final lo hizo». Juntas acudieron a la peluquería. «Yo tenía mucho miedo -reconoce Sofía- porque no sabía cuánto me iban a cortar el pelo; creía que por debajo de la oreja, pero me lo dejaron por encima del hombro», exactamente igual que su amiga Sonia.

Cuando volvieron juntas a clase, los compañeros se quedaron «alucinados» y sus profesores, encantados con su iniciativa. «Otra amiga mía también se ha animado a cortárselo, aunque todavía no lo tiene suficientemente largo», explica.

Sofía ha conocido muy de cerca el cáncer en su entorno familiar, lo que ha hecho de ella una niña muy sensibilizada con el tema y solidaria. El año pasado corrió la Carrera de la Mujer y éste, como no pudo hacerlo, pasó por la peluquería. «Le he dicho a mi madre que cuando pase más tiempo volveré a cortarme el pelo para donarlo. Además, para el verano… ¡qué gusto!».

Fuente: http://www.larioja.com/culturas/201606/05/look-solidaridad-20160605004102-v.html